El nuevo brujo: la pasión detrás del cambio
Tras la inesperada salida de Henry Cavill de The Witcher en 2022, Netflix se enfrentó a uno de sus mayores retos: encontrar a un actor capaz de mantener vivo el espíritu del brujo más famoso del continente. La elección de Liam Hemsworth generó debate, pero también curiosidad. Hoy, el propio actor rompe el silencio y comparte cómo la saga lo conquistó mucho antes de aceptar el papel.
Un fan convertido en protagonista
Liam Hemsworth no llegó a The Witcher por casualidad. Antes de ponerse el manto de Geralt, ya era un seguidor del universo creado por Andrzej Sapkowski. Primero lo atrapó el videojuego de CD Projekt RED, después la serie de Netflix, y finalmente los libros. Esa conexión fue lo que lo motivó a aceptar el reto, aunque no sin cierta duda inicial.
“Tenía muchas preguntas al principio”, confesó el actor en entrevista con RadioTimes.com. “Sabía lo que significaba este personaje para los fans, y no quería hacerlo si no sentía la pasión necesaria para estar a la altura.”
De la duda al compromiso

Hemsworth reconoce que su respeto por el legado de Cavill y por la mitología de The Witcher fue clave para aceptar el rol. “Si no fuera fan, no me habría sumado. Lo hago porque amo este mundo y creo que puedo ofrecer una interpretación que le haga justicia”, explicó.
El actor también adelantó que su versión de Geralt explorará un lado más vulnerable del personaje. En los nuevos episodios, el brujo atraviesa “una etapa de confusión y cambio profundo”, algo que Hemsworth asegura fue lo que más lo atrajo del papel.
Un nuevo capítulo en el Continente
Con la cuarta temporada en camino, The Witcher se prepara para un renacimiento bajo la mirada de un Geralt diferente, pero igualmente intenso. Hemsworth no busca reemplazar a Cavill, sino continuar la historia desde un enfoque más humano y emocional.
La expectativa es alta, pero si algo demuestra su compromiso es que, como verdadero fan del universo de The Witcher, Liam Hemsworth está decidido a demostrar que el legado del brujo sigue en buenas manos.