La Semana de la Moda de Milán vivió un momento histórico cuando Meryl Streep apareció inesperadamente en el desfile de Dolce & Gabbana caracterizada como Miranda Priestly, el icónico personaje de El diablo viste de Prada. La actriz, acompañada por Stanley Tucci (Nigel en la película), sorprendió a todos al tomar asiento en primera fila, justo mientras se rueda la esperada secuela de la cinta.
El espectáculo no solo reunió a grandes figuras de la moda, sino que enfrentó en la pasarela a Streep con Anna Wintour, la legendaria editora en la que se inspiró el personaje de Priestly. La escena, con ambas mujeres cruzando miradas desde detrás de sus gafas oscuras, se convirtió en uno de los instantes más comentados del evento.
Streep lució una gabardina de charol beige, bolso animal print de Dolce & Gabbana y gafas blancas XL, mientras Tucci optó por un elegante traje gris. La actriz Simone Ashley también estuvo presente, interpretando al nuevo asistente de Priestly en la película, un rol que en la primera entrega ocuparon Anne Hathaway y Emily Blunt.
Este cruce entre la realidad y la ficción confirma el peso cultural que sigue teniendo El diablo viste de Prada. La primera película de 2006 redefinió la forma en que el público veía la industria de la moda, y ahora su regreso promete revivir esa fascinación. Al igual que el recordado monólogo del “azul cerúleo”, esta aparición en Milán ya es un momento pop destinado a quedar en la memoria colectiva.
