Timothée Chalamet dijo que el ballet y la ópera «ya no le importan a nadie» — y el karma llegó justo a tiempo
Timothée Chalamet lleva semanas construyendo una campaña de premios que en papel parecía imparable: Globo de Oro, Critics Choice, nominación al Oscar por Marty Supreme. En febrero, llegaba a Polymarket con probabilidades de hasta el 79% de ganar el Best Actor. Dominaba la temporada como pocos actores en años recientes.
Y entonces abrió la boca.
En una charla organizada por Variety y CNN junto a Matthew McConaughey en la Universidad de Texas, Chalamet habló sobre el futuro del cine y soltó que no quiere que el cine se convierta en «el ballet ni la ópera… donde se dice: ‘Oye, hay que mantenerlo vivo aunque ya no le importe a nadie'». Remató con un «con todo respeto a la gente del ballet y la ópera», se rio, y agregó: «Acabo de perder 14 centavos de audiencia». Bromeó con que «se metió en problemas sin razón».
El chiste no funcionó.
El clip se viralizó días antes del cierre de las votaciones para los Oscar —el peor momento posible— y el mundo de las artes escénicas respondió con todo. La mezzosoprano Isabel Leonard cuestionó públicamente la falta de elocuencia y apertura mental del actor, señalando que criticar a otros artistas dice más de su carácter que cualquier otra cosa que pudiera decir. Megan Fairchild, primera bailarina del New York City Ballet, fue más directa todavía: le recordó a «Timmy» que el ballet y la ópera no son pasatiempos de nicho a los que la gente renuncia por fama, y le deseó suerte en la carrera al Oscar del 15 de marzo.
Las instituciones también entraron al debate. La Ópera de Seattle lanzó una campaña con descuento del 14% usando el código promocional «Timothee», una referencia directa a la frase del actor sobre haber «perdido 14 centavos de audiencia». El MET publicó en Instagram un video de artistas trabajando en producción con una sola leyenda: «Este es para ti, @tchalamet». La Ópera de París respondió con ironía haciendo referencia a Marty Supreme: «Giro de guion: también hay ping-pong en la ópera.» Yahoo!
Y la directora mexicana Alondra de la Parra grabó un video que también se viralizó, invitándolo a Madrid a «divertirse» con su orquesta.

Todo esto tiene una ironía que no se puede ignorar: la madre de Chalamet es exbailarina que formó parte del New York City Ballet, su hermana practicó ballet desde niña, y el propio actor ha dicho en entrevistas que creció entre bastidores en el Koch Theater de Lincoln Center —el mismo mundo que acaba de declarar irrelevante frente a una audiencia universitaria.
Pero la polémica de la ópera y el ballet no llegó sola. Es la cereza encima de un pastel que ya venía desmoronándose.
Según reportó Scott Feinberg de THR, el «swagger» de Chalamet ha «puesto incómodos» a varios votantes de la Academia con los que habló. Su campaña de autopromocción intensa —aunque efectiva para el box office— parece estar generando el efecto contrario entre quienes votan. World of Reel En enero, tras ganar el Globo de Oro y Critics Choice, sus probabilidades en Polymarket llegaron al 78%. Pero perdió en los BAFTA ante Robert Aramayo, un actor que ni siquiera está nominado al Oscar, y el 1 de marzo perdió el SAG Award ante Michael B. Jordan por Sinners.
El impacto fue inmediato: Chalamet cayó de un 79% de probabilidad en Polymarket a un escenario de empate técnico. Newsweek Hoy mismo, Polymarket lo ubica en 43% frente al 46% de Michael B. Jordan Polymarket —con los Oscar a una semana.
El último actor en ganar el Oscar tras perder tanto los BAFTA como el SAG fue George Clooney por Syriana, hace 20 años. Esos son los números que enfrenta ahora.
Entonces: un actor que venía acumulando errores de imagen, que acaba de insultar sin querer a todo un sector del arte, cuya madre bailó en la misma compañía a la que acaba de llamar irrelevante, y que tiene al mercado de predicción más grande del mundo dividiéndose entre él y su competidor con nueve días para el 15 de marzo.
¿Timothée Chalamet ganará el Oscar? Ya no está tan claro como parecía.