El Azteca inauguró el Mundial con Shakira, Maná y Los Ángeles Azules — 20 minutos que México necesitaba y que no a todos les alcanzaron

Shakira en la inauguración del Mundial 2026. Getty Images

Shakira en la inauguración del Mundial 2026. Getty Images

Veinte minutos. Eso duró el show de inauguración del Mundial 2026 en el Estadio Azteca. Veinte minutos para representar a México ante el mundo, para justificar que el fútbol más grande del planeta comenzara aquí y no en otro lugar. Veinte minutos que, con todo y sus limitaciones, tuvieron sus momentos. Y uno que robó todo.

Cómo empezó: la apertura que sí entendió el momento

La ceremonia arrancó con música prehispánica. Lila Downs — en huipil blanco, como debe ser — tomó el micrófono y dijo lo que nadie más podría haber dicho con esa misma autoridad: «El futbol nos une a todos. Pueblos del mundo, bienvenidos a México, bienvenidos al Mundial de Futbol FIFA 2026.»

Fue el mejor momento de apertura posible. Lila Downs no es un nombre que la FIFA elige para marcar un casillero de diversidad — es una artista con raíces oaxaqueñas, multilingüe y genuinamente mexicana que le dio al inicio de la ceremonia un peso cultural que pocas personas en el mundo podrían replicar. Si la FIFA entendió lo que estaba haciendo al elegirla: bien. Si no lo entendió y lo hizo por accidente: también bien.

El primer acto: Maná hace lo que Maná siempre hace

Maná fue el primer artista en cantar. Fher apareció en el escenario ubicado en el círculo central del campo — con la réplica del trofeo del Mundial elevándose detrás — y arrancó con Oye mi amor, su éxito noventero más reconocible a nivel internacional.

Maná en el Azteca es una imagen que tiene su propio peso histórico. La banda de Guadalajara ha llenado ese estadio suficientes veces como para que la relación entre ambos sea casi doméstica. Funcionó. No sorprendió — pero no tenía que sorprender. Su función era calentar el estadio y lo hizo.

El momento: Los Ángeles Azules y Belinda se roban la inauguración del Mundial

Aquí es donde la ceremonia dejó de ser un evento deportivo y se convirtió en algo más interesante.

Los Ángeles Azules y Belinda salieron juntos al escenario para interpretar Por ella ante 87,000 personas en el Azteca. Y la reacción del estadio lo dijo todo.

La cumbia sonidera del Chopo, de la Merced, de las tardeadas de los noventa — esa música que durante décadas fue catalogada como «de barrio» por ciertos sectores — sonó esta mañana en el estadio más icónico de México ante el mundo entero. Eso no es un detalle menor. Es una declaración cultural que vale más que cualquier discurso sobre identidad nacional.

Belinda, además, estuvo brillante. Lució un traje fucsia con toque mexicano y demostró por qué su regreso al mainstream en los últimos años no fue una casualidad — es una artista que sabe exactamente cómo leer una sala, y esta sala tenía 87,000 personas.

Lo que funcionó menos: J Balvin y el tramo urbano

J Balvin entró al Azteca manejando un auto ficticio — una entrada escenográfica que en un estadio de fútbol se vio más forzada que impactante. Cantó I Like It y Qué calor con energía, pero en el contexto de una ceremonia que venía de Lila Downs y Los Ángeles Azules, el segmento urbano se sintió como un trámite de representatividad más que como una elección artística genuina. Danny Ocean con Partidazo corrió la misma suerte: presente, correcto, olvidable.

El cierre: Shakira y lo que Shakira sabe hacer

El punto más alto de la ceremonia llegó cuando Shakira apareció en escena junto al artista de afrobeat Burna Boy. Juntos presentaron Dai Dai, el tema central del Mundial 2026. La ovación fue masiva y se extendió varios minutos.

Shakira sabe exactamente qué hacer en un escenario de esta magnitud — lleva toda una carrera aprendiendo a hacerlo. La canción mezcla pop latino y ritmos africanos, y buscó revivir el fenómeno global que la artista alcanzó con Waka Waka en Sudáfrica 2010. Si lo logra o no es una pregunta que el tiempo responderá. Lo que sí es cierto es que en el Azteca esta mañana, funcionó.

La ceremonia cerró con fuegos artificiales en el techo del recinto. Breve, limpio, efectivo.

Lo que faltó y lo que sobró

La duración es el elefante en el cuarto. Veinte minutos para inaugurar el Mundial más grande de la historia — 48 selecciones, tres países sede, la primera Copa con este formato — es poco. Las comparaciones con Brasil 2014 o Qatar 2022, donde las ceremonias tuvieron mayor elaboración visual y narrativa, son inevitables.

También fue notoria la ausencia de Alejandro Fernández, que estaba anunciado para interpretar el Himno Nacional y no apareció durante el show inaugural. No hubo explicación oficial al respecto.

Y sin embargo — y esto es importante — lo que sí estuvo, estuvo bien. Lila Downs abriendo con música prehispánica y un huipil blanco. Los Ángeles Azules llevando la cumbia al mundo. Shakira cerrando con la canción del torneo. En veinte minutos, México dijo lo que necesitaba decir. No fue la ceremonia más espectacular de la historia del Mundial. Pero fue, en sus mejores momentos, genuinamente mexicana.

Y eso, hoy, valió.

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