A Marte es el único lugar al que no nos lleva Amarte, una película que se queda en un buen intento de contar una historia con un mensaje que termina diluyéndose entre la sátira.
Dirigida y escrita por Roberto Girault (El estudiante), Amarte prometía ser una comedia romántica con estilo propio, pero tropieza una y otra vez con los clichés de las típicas comedias mexicanas, que terminan por restarle su propia intención. Al ahondar en el absurdo, subestima al espectador, que estoy seguro adivina la historia en los primeros minutos. Así, ya no esperamos el gran desenlace, y el sinfín de momentos predecibles se vuelve cansado.
¿De qué trata Amarte?
El protagonista es Celestino (José María de Tavira), un ilustrador de cómics con un estilo de vida muy alejado de la realidad, algo que queda claro desde el minuto uno. Vive en su departamento con dos «amigos», Suso y Polo (Jesús Zavala y David Chocarro), que aparentan ser completamente distintos entre sí, pero que por alguna razón comparten un objetivo: ir a Marte.
Por azares del destino, Celestino conoce a Isabel Concordia (Cassandra Sánchez-Navarro), una de las actrices de telenovela más famosas de México, y después de un accidente, aparentemente provocado por una enfermedad, decide mantenerla en su departamento. Ella, harta de la fama y de que el negocio del espectáculo invada siempre su vida privada, decide quedarse un tiempo con «Celes». La premisa promete: dos personas con vidas completamente distintas bajo el mismo techo son terreno fértil para situaciones hilarantes. Completan el reparto Cynthia Klitbo, como la madre de Isabel, y Andy Zuno, como su novio.
El problema está en el guion
El problema principal es el guion, que dibuja a los personajes de forma tan transparente desde su presentación que no nos deja sorprendernos con giros que se ven venir desde lejos. A eso hay que sumarle recursos mil veces vistos en el género, con los que la película pretende vendernos un romance construido desde situaciones irreverentes que nunca permiten sentir la conexión entre los protagonistas.
Conforme avanza la película, las situaciones de comedia se sienten cada vez más forzadas y la esencia de los protagonistas se pierde por completo. Y aquí va una advertencia: cuando la veas, estoy seguro de que más de una frase la vas a poder decir al mismo tiempo que los personajes.
Lo rescatable: De Tavira y Sánchez-Navarro

Es rescatable el trabajo de José María de Tavira y Cassandra Sánchez-Navarro, aunque la verdad nunca le creí que fuera la actriz más cotizada del país. Hay escenas en las que sale del departamento y algunas personas no parecen reconocerla del todo; la mayor reacción siempre es sacar el celular y grabarla, sin euforia real. Faltó, por lo menos, el intento de hacernos sentir que estábamos frente a una figura que de verdad se cansó de la fama.
A los personajes de Jesús Zavala y David Chocarro tampoco los ayuda el guion, y terminan convertidos en una sátira involuntaria.
Una película que no sabe qué género quiere ser
La producción, entre efectos básicos, pocas locaciones y juegos de cámara, tampoco suma a la autenticidad de la historia. Para los tapatíos hay un detalle curioso: la película se filmó en Guadalajara y otras locaciones de Jalisco, y las escenas que recrean Marte se grabaron en la Laguna de Sayula. Es una producción de Traziende Films con Particular Crowd y la distribuye Corazón Films.
Quizá el tema no es que sea una mala producción, sino que nos confunde con el género en el que quiere colocarse. Mezclar drama, comedia y romance con la intención de crear conciencia sobre una enfermedad es difícil de moldear, y creo que Amarte se fue por la vía rápida.
¿Vale la pena verla?
Tal vez estoy siendo muy duro, y de verdad espero que no todos la perciban igual que yo. Tengo que reconocer que había una buena intención y algo de dónde tirar, pero debo ser brutalmente honesto: no la catalogaría como una «buena película». Pretendían llegar a Marte, pero el vehículo era terrestre, y por eso el viaje se siente pesado.
Mi calificación: 5 de 10.
Amarte llega a cines de México este jueves 22 de octubre. Si buscas otra opción de cine mexicano en cartelera estas semanas, te dejamos nuestra nota sobre Ceniza en la boca, de Diego Luna, que llega el 5 de noviembre, y si lo tuyo es el terror, aquí está nuestra reseña de Clayface, que se estrena el mismo día.
Fuentes de los datos de producción: El Informador, UDGTV, SensaCine México.